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Qué es Ramadán y por qué nos importa


Según la siempre útil Wikipedia, Ramadán (en árabe: رَمَضَان [ramaḍān]) es el noveno mes del calendario musulmán, conocido internacionalmente por ser el mes en el que los musulmanes, por su fe y por sus creencias, practican el ayuno diario desde el alba hasta que se pone el sol.

Ahora bien, ¿por qué debería importarnos esto, en vistas a una visita o estadía en París?

Para comenzar, Francia es el país de Europa occidental con más musulmanes*, por lo que las probabilidades de que el francés que tenemos delante en una situación determinada en París sea musulmán es más alto que en el resto de las ciudades europeas.
Y, como los musulmanes respetan en su inmensa mayoría el ayuno de Ramadán, entonces piensen en la cantidad de personas que, mientras uno está recorriendo la ciudad, están en ese momento ayunando.

Es un poco como visitar Paris en Navidad pero sin las decoraciones, en el sentido de que hay algo que cambia todo con respecto a otra época del año y donde un poquito de información puede ayudarnos a entender mejor lo que está pasando a nuestro alrededor.

Poniendo un poco de atención veremos que algunos comercios ofrecen platos típicos para llevar, que hay restaurantes que cambian sus horarios de apertura (cerrando una parte del día y abriendo hasta más tarde por la noche) y que mucha gente cambia sus hábitos cotidianos.

Para los que viven desde hace poco en París, tal vez esto les sirva para entender por qué durante cuatro semanas algunos de sus nuevos amigos no aceptan las invitaciones a almorzar ni se suman a los picnics improvisados ?

Un tip: si saben buscar, van a encontrar platos fait maison (caseros) de una calidad inigualable. Entre los salados mi favorito es el burek (lo van a ver escrito de diferentes formas) en su versión argelina: masa brick (filo) rellena de papas pisadas, carne picada y un huevo semicocido. Entre los dulces hay muchísima variedad, personalmente les recomiendo elegir el tradicional Kalb el louz, que entre sus ingredientes tiene sémola, almendras y miel (súper dulce y energético), más por ejemplo un cornet aux pistaches.

Importante: recuerden que estos alimentos están pensados para desayunar temprano antes del amanecer y no comer nada más durante todo el día, o para una cena tardía luego del largo ayuno… si, como yo, ya hicieron todas las comidas anteriores y piensan hacer las siguientes, la palabra clave es: moderación.

Y para cualquier época del año les recomiendo el coucous, que como lo sirven bien abundante es ideal para compartir, acompañado por ejemplo de merguez, una especie de salchicha parrillera bien especiada.

Foto: Parte de lo que encuentran este Ramadán en Pepe Santana (171 Boulevard Lefebvre). Pueden comprar un par de gateaux al paso por cualquiera de estos lugares sabiendo que son productos frescos, caseros y realizados para ser vendidos a gente que sabe y no un truco atrapa turistas ?

*Una ley de 1872 prohíbe al Gobierno de Francia preguntar directamente a los ciudadanos cuál es su religión, por lo que el censo francés no recoge la religión de los ciudadanos, y no se conoce el número exacto de musulmanes en Francia.

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Sonrisas de Paris | Descubriendo Paris


Salgo de casa. Al primero que veo es al del bar de al lado que prepara las mesas en la vereda o se fuma un cigarrillo, solo, mientras toma un café de parado. Nos saludamos rápidamente. El primero de los “bonjour” “bonjour, ça va?” “ça va, et vous?” de la mañana, que se repiten cuando paso por la carnicería que recién sube la persiana y la verdulería de la vuelta, donde acomodan las mandarinas como si fueran joyas.

Atravieso el parque. Me cruzo a los mismos de siempre que sonríen inclinando levemente la cabeza.

Por el camino, unos saludan como si realmente nos conociéramos, otros parecen ni verme, como si no tuvieran visión periférica.

Esperando el metro también veo caras repetidas, los desconocidos frecuentes, que amagan media sonrisa cuando se cruzan las miradas. Somos los que salimos cada día a la misma hora y nos ubicamos estratégicamente en el mismo lugar del andén para quedar justo frente a donde estará la escalera o la combinación que nos va a tocar después. Se sonríe con los ojos… o tal vez sea idea mía.

Al llegar a mi estación alguien me empuja y pide perdón, pero le estoy pidiendo perdón yo también, a la vez, y entonces surge una risa espontánea entre ambos, tal vez por la sorpresa, por la torpeza o simplemente para relajar.

A veces las sonrisas reemplazan a las palabras, especialmente esa sonrisa recta, cómplice, acompañanada por los hombros que se alzan, cuando alguien está haciendo algo realmente extraño y justo se encuentra la mirada con alguien que estaba observando lo mismo.

La sonrisa más atípica, por suerte, cuando alguien se comporta como un maleducado y después uno cruza miradas con los demás que demuestran su  empatía con una sonrisa apretada y un movimiento de cejas.

Y mi sonrisa favorita, la sonrisa abierta cuando alguien dice gracias.